El valor de los rituales

ritosConcibo un ritual como un patrón o conjunto de normas que definen, rigen y guían una actividad humana específica, con la intención de que ésta resulte invariablemente parecida y sea por ello conocida, comprendida y dominada por el que la practica.

Los rituales debieron originarse en los albores de la Humanidad, en la repetición sistemática de un uso o costumbre del hombre y realizado con un fin concreto y que era imitado por los jóvenes a ejemplo de sus mayores, mejorándolos y adaptándolos con el transcurso del tiempo.

Éstos debieron recibir continuas influencias externas como resultado, por ejemplo, de las invasiones, de la migración de los pueblos con sus aportes de culturas externas, por lo que se puede colegir que los rituales han sido siempre evolutivos y adaptativos.

Una de las muchas ventajas de los rituales es que eliminan la necesidad de la improvisación al ser perfectamente predecibles, una vez que uno se familiariza con ellos. Incluso ciertas ceremonias que se desarrollan en un idioma desconocido pueden ser completamente comprensibles gracias a un ritual conocido. Tomemos por ejemplo la misa católica que es prácticamente igual en todos los idiomas en que se celebra.

Para nosotros, los francmasones y debido a la especial solemnidad y formalidad con que transcurren nuestros Trabajos, el dominio del ritual es absolutamente imprescindible para el desarrollo de los mismos. Sólo cuando los Trabajos tienen lugar con la gravedad requerida, con la exactitud y perfección necesarios, éstos resultan vibrantes, subyugantes, logrando abrir por completo nuestro corazón y nuestra mente al profundo significado de los mismos.

Resulta paradójico que estando la mayoría de los rituales masónicos a un click de internet de cualquier profano, éstos no logren entender los mismos, siendo para ellos un conjunto de extrañas instrucciones carentes de todo sentido: es decir, creen tener la llave del Templo en sus manos y sin embargo no consiguen abrir la puerta.

Y es que un ritual masónico es algo más que un conjunto de normas o instrucciones que aparentemente guían el transcurrir de una ceremonia: un ritual francmasónico está lleno de símbolos de profundo significado moral, metafísico y social que sólo con el tiempo, la asidua participación en los Trabajos, el ejemplo y guía de los Hermanos y el estudio del mismo, un francmasón puede llegar a comprender en su totalidad.

El ritual guía al francmasón en la realización de las diferentes ceremonias en las que se conduce y de su pulcro desarrollo dependerá que los Trabajos tengan Fuerza y Vigor. Pero para que nuestra contribución a que el Templo de la Humanidad se construya con Sabiduría, se sostenga con Fuerza y se adorne con Belleza, como juiciosamente se invoca al comienzo de una Tenida, será necesario el profundo estudio e introspección de lo que cada símbolo y gesto que tiene lugar en los Trabajos significa, lo que cada número, herramienta, imagen, toque, palabra y exclamación quieren transmitir.

Sin embargo y aunque resulte contradictorio, de la escrupulosa perfección del desarrollo de los Trabajos, del profundo estudio de la Historia de la Francmasonería y del significado de sus Rituales no surge un mejor Masón o una Masonería más fuerte, de la misma manera que una instrucción militar intensa y un desfilar impecable no devienen en un mejor ejército. La Masonería necesita del continuo aporte de planchas y de los debates que de ellas se derivan durante sus Trabajos y sobre todo de la translación al mundo profano de los principios masónicos que de los Trabajos surgen. Para ello debemos aspirar a ser mejores francmasones para con ello convertirnos en mejores ciudadanos.

No debemos olvidar que el fin último del francmasón es construir el Templo de la Humanidad y a ello debemos entregar toda nuestra energía.

A. F. M.·.M.·.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *